
Es toda aquella actividad que oportuna y acertadamente enriquece al niño en su desarrollo intelectual, psicomotor, social y emocional.
La estimulación tiene lugar a través de la repetición útil de diferentes actividades sensoriales que aumentan el control emocional proporcionando al niño una sensación de seguridad y disfrute, además de ampliar su habilidad mental, facilitando así el aprendizaje, ya que desarrolla destrezas para estimularse a sí mismo mediante el juego libre, la curiosidad, la exploración y la imaginación.
Se aplica a niños de manera sistemática de entre 0 y 6 años de edad, periodo de la vida de gran importancia, ya que es cuando aparecen las adquisiciones básicas fundamentales como: control de cuello y cabeza, coordinación de ambos ojos, rastreo ocular, control postural, sonidos, palabras, comunicación, estructuración del pensamiento, características de la personalidad y muchas adiquisiciones más que continuarán evolucionando y madurando durante esta etapa.
¿Cómo es el niño estimulado?
- Buena autoestima
- Es sociable e independiente
- Se desenvuelve adecuadamente en su medio social
- Muestra interés por los acontecimientos que se realizan en su núcleo familiar y escolar
- Tiene una adecuada comunicación con quienes lo rodean
- Es responsable
- Realiza tareas de autosuficiencia tanto en el hogar como en la escuela
- Tiene un buen esquema corporal y ubicación espacial.
- Su coordinación motora, tanto gruesa como fina, es buena y por consiguiente sus movimientos son armónicos
- Presenta una elevada expresión verbal
- Su capacidad intelectual es buena y se le facilita el aprendizaje.