
Hermanos: Rivalidad y Realidad
Cuando una familia tiene más de un hijo, uno que otro conflicto entre hermanos es inevitable. Los niños pueden discutir sobre casi cualquier cosa; por cosas que se prestaron, porque desean tener su propio espacio, quién tendrá el control remoto, quién recibe el mayor grado de atención, etcétera, etcétera. Al mismo tiempo, los niños también pueden ser cariñosos, serviciales y fuentes de apoyo entre sí. Los hermanos que parecen siempre estar luchando, pueden crecer y convertirse en auténticos amigos. Las relaciones con los hermanos ejercer un fuerte impacto en el desarrollo, pues sientan las bases y proporcionan un modelo para las relaciones en el futuro.
¿Cuándo y por qué da inicio la rivalidad entre hermanos?
La rivalidad entre hermanos puede empezar a una edad muy temprana, con frecuencia al nacer un nuevo hermanito o poco después, pero también por otras situaciones como: inequidad de género, confusión de roles, mayores privilegios de acuerdo a la edad, diferentes concesiones entre los hermanos, comparaciones, peleas entre los padres (imitación), celos y diferencias en el nivel cognitivo.
Los niños pequeños al no estar acostumbrados a la competencia, podrían sentir que están recibiendo menos atención por parte de sus padres, y es probable que respondan exigiendo atención o comportándose inadecuadamente para recibirla. Incluso, algunos niños pueden regresar a comportamientos de cuando eran más chicos, como mojar la cama o volver a hablar como bebés. Debido a que todos los niños desean y necesitan el amor y la atención de sus padres, tener que compartirlos con los hermanos puede ocasionar celos. Para los padres de familia, atender las necesidades de un niño sin ser negligentes con sus otros hijos es un acto muy complicado, pero no imposible.
Beneficios de la rivalidad entre hermanos
Los padres ejercen una fuerte influencia sobres sus hijos como modelos a seguir, y pueden demostrar cómo encontrar soluciones a los problemas y desacuerdos diarios de forma respetuosa y no agresiva. De acuerdo a la manera en que se relacionan los hermanos, los niños aprenden muchas habilidades que después transfieren a sus relaciones con otros, como compañeros de escuela y en otras situaciones de sus vidas. Con la ayuda de los padres, los niños aprenden a:
Compartir objetos y la atención de los padres
Enfrentarse a conflictos y desacuerdos
Comprender y respetar el punto de vista de los demás
Exhibir un comportamiento empático
Hacer concesiones, negociar y controlar la agresión
Pero, ¿qué pueden hacer los padres?
Demostrar equidad entre hijas e hijos
Respetar la individualidad de cada hijo
Delimitar los roles familiares
Manejar los conflictos entre la pareja sin la presencia de los hijos
Escuchar con atención y respeto la versión de cada uno de los hijos
Al finalizar, hacer un comentario neutro y conciliador
Evitar castigos para quien se comportó inadecuadamente
Elogiar a quien se comportó adecuadamente
Intervenir en los conflictos sólo cuando sea necesario
Evitar dar la razón a uno de los hermanos en disputa
Evitar utilizar la amenaza
Emplear la mayéutica*
Acudir a asesoría profesional (Psicología)
Evitar imponer órdenes
Dar libertad para que los hermanos decidan, de forma voluntaria, ayudar o hacer algo a favor del otro
Poner el ejemplo
¿Cuándo es necesario solicitar ayuda profesional?
Si los conflictos entre hermanos son tan frecuentes y severos que afectan la relación del niño con sus compañeros en la escuela, contribuyen a la creación de problemas matrimoniales, crean un peligro de daño psicológico o físico a un miembro de la familia, o están relacionados con un desorden de carácter psiquiátrico (como la depresión), consultar a un profesional de la salud mental es de gran utilidad.